PREGUNTA: ¿Había, en su opinión, suficientes diferencias
políticas entre la mayoría y la minoría para justificar
una escisión?
TROTSKY: Hay que considerar la cuestión dialéctica, no
mecánicamente. ¿Qué significa la terrible palabra
"dialéctica"? Significa comprender las cosas a través de
su desarrollo, no estáticamente. Si tomamos las diferencias políticas
tal como parecen, podríamos decir que no eran suficientes para una
escisión, pero al desarrollar una tendencia de huida del proletariado
y aproximación a los círculos pequeñoburgueses, las
mismas diferencias adquirieron un valor diferente; un peso específico
distinto; estaban conectadas con un grupo social diferente. Este es un
punto muy importante.
Nos encontramos ante el hecho de que la minoría se escindíó
de nosotros, a pesar de todas las medidas que tomó la mayoría
para evitar la escisión. Esto significa que su sentimiento social
era tal que les impedía seguir junto a nosotros. Es una tendencia
pequeñoburguesa, no proletaria. Si quiere otra confirmación,
tenemos un excelente ejemplo en el artículo de D. McDonald.
Ante todo, ¿qué es lo que caracteriza a un proletario
revolucionario? Nadie está obligado a participar en un partido revolucionario,
pero, si lo hace, debe considerar seriamente al partido. ¿Y qué
es nuestra teoría, sino nuestro instrumento para la acción?
Nuestro instrumento es la teoría marxista, porque hasta el momento
no hemos encontrado nada mejor. Un trabajador no fantasea sobre las herramientas;
si tiene las mejores que puede conseguir, las cuida; no las abandona, ni
pide unas inexistentes.
Burnham es un intelectual snob. Picotea en un partido, lo abandona,
prueba otro... Un trabajador no puede hacer eso. Si entra en un partido
revolucionario, se dirige a la gente, la llama a la acción, es como
un general en guerra; debe saber a dónde la lleva. ¿Qué
pensaríais de un general que dice que las armas son malas, y que,
por tanto, lo mejor es irse a casa y esperar a ver si las inventan mejores?
Ese es el razonamiento de Burnham. Por tanto, abandonó el partido.
Pero la lucha continúa. No se puede posponer. Es sólo Burnham
el que ha abandonado la acción.
D. McDonald no es un snob, pero sí un poco tonto. Cito: "El
intelectual, si quiere servir a la sociedad, no debe decepcionarse ni a
sí mismo ni a los otros, no debe dar por bueno lo que sabe que es
imperfecto, no debe olvidar lo que ha aprendido a lo largo de años
y años." Muy bien. Completamente correcto. Sigo con la cita: "En
estos años terribles y borrascosos, sólo si somos capaces
de combinar el escepticismo con la devoción -escepticismo ante todas
las teorías, gobiernos y sistemas sociales; devoción a la
lucha revolucionaria de las masas- podremos justificarnos como intelectuales."
He aquí a uno de los líderes del autodenominado "Partido
Obrero", que no se considera un proletario, sino un "intelectual". Habla
de escepticismo hacia todas las teorías.
Nos hemos preparado para esta crisis estudiando, construyendo un método
científico, y nuestro método es el marxismo. Llega la crisis
y el señor McDonald se proclama escéptico ante "todas las
teorías", y luego habla de devoción a la revolución,
sin proporcionarle ninguna teoría de repuesto. ¿Cómo
podemos trabajar sin teoría? ¿Qué es la lucha, las
masas, lo revolucionario? Todo el artículo es escandaloso, y un
partido que tolera como líder a un hombre como ése no es
serio.
Cito de nuevo: "Entonces, ¿cuál es la naturaleza de la
bestia (el fascismo)? Trotsky mantiene que se trata nada más que
del fenómeno familiar del bonapartismo, en el que una banda se mantiene
en el poder enfrentando una clase con otra y dando al poder del estado
un carácter temporalmente autónomo. Pero los regímenes
totalitarios modernos no son episódicos; han cambiado ya la estructura
económica y social ' no sólo manipulando las viejas formas,
sino destruyendo su vitalidad interna. Por tanto, ¿es la burocracia
nazi una nueva clase dominante y el fascismo una nueva formación
social, comparable al capitalismo? Esto tampoco parece ser cierto." Crea
así una nueva teoría, una nueva definición del fascismo,
aunque desea que seamos escépticos ante todas las teorías.
¡Es como si les dijésemos a los trabajadores que deben ser
devotos de su trabajo, pero que sus herramientas no tienen ninguna importancia!.
Estoy seguro que los trabajadores tendrían un buen apelativo para
quien se lo dijera.
Pero es muy característico de un intelectual desorientado. Se
enfrenta con la guerra, con la terrible época actual, con pérdidas,
con sacrificios, y tiene miedo. Empieza a propagar el escepticismo y todavía
cree que es posible unir el escepticismo con la devoción revolucionaria.
Sólo podemos desarrollar una devoción revolucionaria si estamos
seguros de que es racional y posible, y no podemos estarlo sin una teoría
operativo. El que proclama el escepticismo teórico es un traidor.
Analizamos diferentes elementos en el fascismo:
1. El elemento común al fascismo y al viejo bonapartismo es
que utilizan la lucha de clases para dar la mayor independencia posible
al poder del Estado. Pero siempre hemos subrayado que el viejo bonapartismo
se produjo en una sociedad burguesa ascendente, mientras que el fascismo
es el poder del Estado de una sociedad burguesa que decae.
2. El fascismo es un intento de la burguesía de superar la contradicción
entre la técnica actual y la propiedad privada sin destruir la propiedad
privada. La "economía planificada" del fascismo en un intento de
salvar la propiedad privada y de mantenerla a raya a la vez.
3. Es un intento de superar la contradicción entre la técnica
moderna de las fuerzas productivas y el limitado espacio del Estado nacional.
La nueva técnica no puede limitarse dentro de fronteras nacionales,
y el fascismo intenta superar esta contradicción. El resultado es
la guerra.
Ya hemos analizado en otro lugar estos tres elementos. D. McDonald
abandonará el partido igual que Burnham, pero, como es más
perezoso, tardará más.
¿Consideramos a Burnham como "un buen elemento" alguna vez?
Sí. En esta época, el partido proletario debe salvarse de
todo intelectual que pueda ayudarle. Gasté muchos meses con Diego
Rivera, para salvarle para nuestro movimiento, pero no tuve éxito.
Pero todas las Internacionales han tenido experiencias de este tipo. La
primera, con el poeta Freiligrath, que era muy caprichoso. La segunda y
la tercera, con Gorki. La cuarta, con Rivera. Siempre se separaron de nosotros.
Burnham estaba más cercano al movimiento, pero Cannon siempre
tuvo sus dudas respecto a él. Sabía escribir, y tenía
un cierto estilo de pensamiento, no muy profundo, pero diestro. Podía
aceptar una idea, desarrollarla, escribir un buen artículo sobre
ella... y olvidarla. El autor puede olvidar, el obrero no. Sin embargo,
mientras podamos utilizar esa gente, santo y bueno. ¡También
Mussolini fue, en sus tiempos, "un buen elemento"!
Coyoacan, D. F.
7 de agosto de 1940.