EXTRACTOS
DE UN MANIFIESTO DEL CEIC
SOBRE EL CONGRESO DE LUCERNA DE LA SEGUNDA INTERNACIONAL

 


Escrito: 15 de julio de 1919.
Publicado por Primera Vez: Beschlusse des ersten Kongresses, p. 119.
Fuente de esta edicion:Documents of Comunist International, 1919-1943, select Jane Dagras.
Traducción/HTML: Matteo David.


 

[El Congreso de Lucerna de partidos de la segunda internacional fue celebrado del 2 a 9 de agosto de 1919; el comité designado informo sobre sus preparativos para un congreso mundial. Esta fue celebrada en Geneva en julio de 1920; los partidos caudillos representados fueron el Partido Laboralista, el Partido socialdemócratas alemanes, y el belga, holandés, suizo, los partidos socialdemócratas daneses. ]

BOICOT A LA INTERNACIONAL AMARILLA

¡A los obreros de todos los países!

El 1 de agosto el congreso de la Segunda "internacional" se celebró en… ¿Quiénes de hecho han convocado a este congreso? Aquellos partidos y personas quienes desde los primeros días se han colocado completamente a disposición de "sus" propios gobiernos imperialistas. Los mismos Scheidemann y Renaudel como Vandervelde, Huysman, Hyndman, y Henderson quienes por cuatro años hablaban de "el final victorioso de la guerra", de la "defensa de la patria", de quienes el bendito General Hinderburg y los otros Mariscal Foch, quienes ayudaron a la burguesía a destruir a la flor innata del proletariado. Aquellos hombres ahora quieren la internacional del trabajo de nuevo!...

Ante los ojos de los obreros de todos aquellos países que son igualmente criminales. Están limitados por las arras mutuas, todos ellos son los Scheidemannes y los Renaudeles. Se han rehabilitado uno al otro, deben pretender que nada en especial ha sucedido en la internacional durante los cuatro años y medio de guerra. Para aquellos caballeros del socialismo no han vivido por completo ninguna crisis ni ninguna lo viven ahora. Ellos solo están para los "mal entendidos" poco importante, que, sin embargo, el costo de millones de vidas de los obreros. Ahora que los maestros se han reconciliado, y que el tratado de paz de Versalles se ha firmado, los sirvientes pueden también reconciliarse… en Lucerna aquellos caballeros proponen condonar a cada uno de los otros sus pecados, proclamando una amnistía general, lavando sus manos en su propia inocencia, y tirando arena a los ojos de los obreros en todos los países, afirmando que la Segunda Internacional ha sido reconstruida…

La revolución proletaria se esparce no solo diariamente, sino a cada hora, en todos los países de Europa y América. ¿Pero qué está haciendo los partidos de la socialdemocracia oficiales, que ahora están congregada en el congreso de Lucerna? Aquellos partidos oficiales, podrido hasta la medula, está haciendo en su mejor forma posible ahogando al movimiento obrero. En Francia, en Alemania, en Austria, en Inglaterra, en todas las partes la vieja social democracia llega al extremo de estrangular la huelga de los ferroviarios así como las huelgas y revueltas de todas otras categorías de obreros.

Los gobiernos imperialistas de los países de la Entente han abierto una cruzada en contra de los proletarios de Rusia y de Hungría quienes tomaron el poder en sus países. Los obreros honestos en los países de la Entente se expresan con la indignación más profunda sobre esta cruzada y se preparan para salir con armas en mano en contra de sus gobiernos. ¿Pero qué parte están jugando los social traidores en este asunto? Los social chovinistas de Alemania como de Francia, de Austria como de Inglaterra, intentan desanimar bajo el suelo a las protestas de los obreros. Pero en la acción están ayudando políticamente a Kolchak, a los nobles rumanos, y todos los otros estranguladores de la revolución rusa y húngaro.

La Segunda Internacional murió el 4 de agosto de 1914, en el momento en que los partidos socialdemócratas de Francia y de Alemania votaran los créditos de guerra y se iban al hospicio de sus gobiernos. Nadie puede despertar a la vida a la Segunda internacional. En 1915 Rosa Luxemburgo definió a la Socialdemocracia alemana como un "cadáver putrefacto". La Segunda Internacional se ha convertido ahora en un "cuerpo putrefacto", un cuerpo que no merecería ni ceremonia de entierro tan rápido como sea posible, así no se infecta los alrededores de la atmosfera.

Sobre las ruinas de la Segunda Internacional se levantó una nueva Asociación Obrera Internacional: la Tercera, la Internacional Comunista. Todo el que sea honesto, resuelto, militante en el proletariado se empalma a las filas de la Tercera Internacional. Alrededor de 20 partidos comunistas formaron parte en su congreso constituyente. Solo cuatro meses han transcurrido desde que la tercera internacional fue fundada en Moscú. En ese periodo muchos nuevos partidos se han unido a la tercera internacional: Partido Socialista Italiano, los socialdemócratas revolucionarios serbios, los camaradas suizos y noruegos, los obreros búlgaros, el ala izquierda de los partidos norteamericanos y muchas otras organizaciones de obreros en Europa y del continente Americano. La lucha de clases ha estallado en llamas en todas partes del mundo. Los gigantescos golpes que están sacudiendo a Italia están garantizando que la emancipación del proletariado italiano no está lejos. El golpe político que ha tomado lugar en los países aliados el 21 de julio en la protesta contra la intervención en las cuestiones de Rusia y en Hungría pregonando una serie entera de batallas internacionales que inevitablemente terminara con la victoria del proletariado mundial por sobre el capital internacional.

El Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista ha decidido unánimemente a llamar a las organizaciones obreras en todas partes del mundo al boicot de la próxima comedia vil en Lucerna…

En ese día los trabajadores de todos los países deben manifestarse en todas las maneras posibles en contra de la internacional "amarilla" y darán pruebas de su fidelidad a las ideas del comunismo proclamado por Marx y Engels. Saliendo a las calles ese día, camaradas obreros, arrojen su desprecio y su odio en la cara de los lacayos del capitalismo, proclamando los principios por la que Karl Liebknecht combatió, reagrupen sus fuerzas bajo las banderas de la Tercera, ¡la Internacional Comunista!